El kilogramo, la evolución de un patrón de medida universal

La noción “patrón de medida” puede corresponder a un instrumento de medición (termómetro), una medida materializada (tonelada), un material de referencia (un lingote de metal con peso certificado) o un sistema de medida (métrico) destinado a definir, realizar o reproducir una unidad o varios valores de magnitud, para que sirvan como referencia.

Un patrón de medida referencial universalmente aceptado, correspondiente a la magnitud considerada como masa, es un cilindro de metal de un kilogramo, elaborado en una aleación de 90% de platino y 10% de iridio. Se resguarda como un tesoro en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de Sévres, en Francia. Además, más allá de sus indiscutibles cualidades metrológicas, es un objeto que evidencia el progreso civilizatorio alcanzado por la humanidad a partir del Sistema Internacional de Unidades.

Antes de existir este cilindro metálico, el kilogramo era definido como “la masa de un litro de agua destilada a una atmósfera de presión a 3,98 ºC”. La dificultad de reproducir estas condiciones impulsó a la fabricación de ese particular objeto, para que sirviese de material primario universal de referencia, a partir de la Conferencia General de Pesas y Medidas realizada en París en 1889.

En principio, se elaboraron sólo unas pocas decenas de copias de ese cilindro, entregadas a las autoridades metrológicas nacionales de los países más industrializados del mundo. El encargo fue tratar de preservar la fidelidad del patrón de medida kilogramo entre los principales estados signatarios de esa conferencia.  

Sin embargo, pese a los extremos cuidados a los que se someten esos objetos, se comprobó en distintas mediciones realizadas a lo largo de un siglo que varios de ellos ganaron o perdieron masa con el paso del tiempo. Aunque se trató de unos pocos microgramos, el avance de la economía global en el que la estandarización demanda una calibración industrial muy exacta convierte en inadmisibles esas mínimas variaciones en los patrones de medidas.

La solución a este problema se adoptó en 2019, cuando el Sistema Internacional de Medidas asumió un cambio de fondo. Ese año se cambiaron los patrones de medida,  basados en objetos tangibles por ecuaciones físicas, garantizando así su invariabilidad.  

De ese modo, la definición del kilogramo ya no está atada al venerable cilindro que se atesora en Francia, ni a los mil gramos que le atribuyen los más profanos, sino a una fórmula creada por el físico alemán Max Planck a principios del siglo XX, que debe medirse en un instrumento llamado “Balanza de Watt”.

Miércoles 05 de Octubre de 2022 - 09:00